Nunca había visto tantas mujeres con vello en zonas socialmente repudiadas como ayer. No se si fue una coincidencia que todas se mostraran o tal vez despues de ver a una mi cerebro se focalizó más en ello.

No puedo negar que la primera del día me chocó, pero a partir de la segunda axila silvestre me dije: “¿De qué te sorprendes? Si estás viviendo en un polo del free-life, o lo que comúnmente llamaríamos como -un pueblo de hippies-”.

Esto provocó lo que autodenomino “cascada mental”; una catarata de ideas que se encadenan, se sueltan, saltan, se retuercen y bailan en mi cabeza en cuestión de segundos.

Viajar me enseñó muchas cosas que tienen que ver con la aceptación, pero noté que aún me queda mucho más por aprender.

Y me pregunto porqué, si soy una gran seguidora de movidas sociales y de personas que trabajan sobre la auto-aceptación y otros demonios tales como Yo la más gorda, o las chicas de StylelikeU con su admirable proyecto “What´s Underneath”, o hasta a la modelo curvilínea Ashley Graham y sus campañas sobre cuerpos reales.

Me doy cuenta que no soy la única, sino que nos estamos limitando a esto como sociedad. Que a pesar de la revolución de las telecomunicaciones al alcance de todos, seguimos teniendo visiones sesgadas que sólo aprueban la forma de vida que conocemos siendo todo lo demás repudiable: Ellasaleconunnegroelesgay, ellasevistecomovaroncito, loshijosdeellasonhippies, ésteesmusulmanseguroseinmola y un sin fin de comentarios más que todos hemos hecho en algún momento de la vida, obviamente porque los hemos escuchado antes de algún lado.

dejenme ser gorda

El entender nos da tolerancia, la tolerancia nos ayuda a amar, el amor trae paz individual y quien tiene ese tipo de paz raramente va a buscar el mal para los demás.

Particularmente, no me veo yendo por la vida peluda (más que nada después de haber invertido sueldos enteros en depilación definitiva) pero estoy tratando de amigarme con la idea de que nunca voy a ser lo que se denomina “flaca”, por eso vengo a gritar DÉJENME SER GORDA. Pero no sólo de panza y caderas: déjenme ser gorda de emociones, de paisajes, de experiencias, de gente conocida y por conocer, déjenme ser gorda de solidaridad, de entrega.

Me estoy comiendo el mundo y la vida, porque no pienso dejar que ella me devore a mí.

dejenme ser gorda

Imagino lo que sería del mundo si no nos bombardearan con imágenes sexistas desde que nacemos, si más padres se animaran a darle a sus hijos educación no convencional, si menos familias limitaran a los infantes con concepciones de lo que se espera de ellos. Si pudiéramos caminar sin voltear al ver una mujer que elige no depilarse, o una pareja LGBT, un peinado raro, una barba hipster, una persona profesando una religión minoritaria o hasta un vegano.

Éste es mi deseo, el de poder desaprender todos los preconceptos sociales que se me enseñaron. El poder abrazar más a la humanidad como un todo, sólo eligiendo a las personas por su esencia, aprendiendo a confiar más en las energías o vibras. Voy a necesitar ayuda.

Como dice el proverbio africano: “It takes a village to raise a child”(*), lo que aún no sabemos es qué necesitamos los adultos para cambiar nuestros paradigmas.

dejenme ser gorda

(*)NdR: la traducción al castellano sería “Se necesita de todo un pueblo para criar a un niño”.

5 Replies to “Déjenme ser gorda

  1. Sos una h#$&€£@ de pronto me vi en una charla con vos y tomando esos ideales como el que quedo en mi: para que una casa si mañana me voy …. disfrutar en otras cosas… Te admiro Agus sos una valiente en todo aspecto. Y pude comentar por fin!!!

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