La tendencia que hace que viajar sea más barato que quedarse quieto

Justo cuando perdíamos la fe en la humanidad aparece House Sitting: una relación simbiótica entre alguien que debe viajar y necesita que le cuiden su combo hogar+mascotas y un viajero entusiasta dispuesto a hacerlo.

En líneas generales, es casi como un Tinder de hogares y mascotas porque tanto el dueño de la casa como el potencial cuidador tienen perfiles en alguna de las plataformas de House Sitting y a través de ellas se enamoran a primera vista, se seducen por e-mail, acuerdan una cita y se vuelven uno durante el período que dure su relación. Y no es broma.

Muchos factores se ponen en juego a la hora de materializar esa relación: primeras impresiones, intuición, deseos, expectativas, habilidades personales. Y es que, claro, el dueño de casa le está dejando todo lo que posee en la vida a un total desconocido ¿Cómo no va a necesitar al menos un poco de seducción previa?

Aunque, seamos realistas, el trabajo de “casero” siempre existió pero a cambio de dinero por lo que sólo familias acomodadas podían darse el lujo de abandonar sus casas por períodos prolongados de tiempo. La novedad en el concepto del cuidado de hogares viene dada por el hecho de que hoy puede hacerse en forma de economía colaborativa, esto es, sin plata de por medio.

¿Por qué yo cuidaría una mascota de otra persona y por qué un desconocido me daría las llaves de su hogar?

Como toda economía colaborativa el House sitting se basa en el win-win: las dos partes salen beneficiadas de la relación que se establece. Puede que el  House Sitting sea una de las economías colaborativas más alucinantes, ya que se basa en la confianza pura pero a su vez, ésto la convierte en una de las más desafiantes ya que el cuidador recibe una responsabilidad enorme.

house sitting
Maya, la mascota que cuidé más que a mi vida por dos meses en Costa Rica

Las razones para recorrer el mundo siendo cuidador de House sitting son muy diversas, pero en general todas convergen en tres principales:

  • viajar por períodos prolongados de tiempo;
  • conocer países y sus culturas en profundidad;
  • hacerlo todo lo anterior a muy bajo costo.

Por otro lado, para los dueños de casa que escogen dejar todo en cuidados de un desconocido tampoco es nada fácil hacerlo, sin embargo representa una solución integral a sus problemas ya que cuando vuelvan de su viaje su casa va a estar limpia y cuidada, sus jardines regados, sus mascotas felices y saludables, sus cuentas pagas y, tal vez, hasta haya una comida casera esperándolos.

Las horas que el cuidador (o sitter en inglés) debe disponer para éste trabajo voluntario dependerán de las mascotas y del arreglo con los propietarios del hogar (owners en inglés), pero en general son mínimas. El resto del tiempo puede ser usado para dar rienda suelta a proyectos personales como escribir, practicar yoga o montar tu propio negocio online así cómo para conocer como la palma de tu mano el área en dónde estás por lo que es una muy buena opción para aquellos que estamos viajando para encontrarnos a nosotros mismos.

Como cuidador no sólo estarás ahorrando por no pagar alquiler sino también porque vas a estar viviendo como un local, cocinando tu propia comida, comprando en mercados locales, tomando paseos lentos. Sin embargo es importante que “No hagas house sitting solo para ahorrar dinero. Hazlo para entender el mundo” tal como sentencia Magalí Vidoz, una experta en ésta modalidad de viajes.

Todo muy lindo pero…

Lo sé, te encantó la idea, ¿no? Ahora sólo resta dar el paso y conseguir tu primer hogar. Ésto puede hacerse a la vieja usanza o al estilo millenial.

Lo primero sería usando el boca en boca; obtener tu primer experiencia con algún conocido, un pariente, un amigo de un amigo… la forma más moderna sería entrar a grupos de Facebook como éste en dónde la gente esté compartiendo información  sobre esta temática en particular o bien, la más adecuada, crearte un perfil en una de las páginas web especializadas del sector.

Hay varias web de House sitting que se dedican a publicar perfiles de sitters y owners y a realizar el tan preciado match entre ellos. Estas intermediarias están creciendo a pasos agigantados, pero entre las más conocidas y confiables están:

Si bien todas comparten una estructura común hay ciertos detalles que las diferencian y las hacen únicas, como los costos por suscripción, el país de influencia de sus avisos, el sistema de clasificación o ranking de los sitters, etc. Para ser honesta, yo suelo visitarlas a todas pero nunca realmente he usado ninguna aún.

A este punto te habrás dado cuenta que esto del House sitting no es “soplar y hacer botella”. No es que sea difícil pero requiere de tiempo, estrategia y metodología; es casi como jugar una partida de T.E.G. en el cual tu recompensa será la casa de tus sueños en el lugar que elijas a un costo más que simbólico.

Entonces, para hackear este sistema de intercambio me parece que no hay nada mejor que darle paso a los expertos -estimado lector reproduzca un redoble de tambores ahora-. Con ustedes… Maga y Exe, los creadores de laguíadelhousesitting.com.

Maga tiene 30 años y hace 4 que se mueve por el mundo haciendo House sitting. Ha cuidado más de 25 casas, viviendo en países tan distintos como Nueva Zelanda, Camboya y Bulgaria. En todo el tiempo “ahorrado” por no

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Maga y Exe, los autores de La Guía del House Sitting

tener que trabajar para pagar un costoso alquiler ha escrito tres libros y montado su negocio online, del cual vive actualmente. Durante sus viajes tuvo la posibilidad de aprender inglés, italiano y francés, ahorrar muchísimo dinero en renta que invirtió luego en sus proyectos personales y su salud emocional. Cuido mascotas que le cambiaron la vida con su ternura y su presencia incondicional y todo ésto hace que se considere parte de esta familia universal de gente bondadosa que deja sus casas y mascotas al cuidado de viajeros.

 

Exe es fanático de los voluntariados desde que los conoció y el primero que realizó fue en Nueva Zelanda cuando encontró a una mujer que necesitaba renovar la pintura de su garage, pero entre pinceles y rodillos él, que es un carismático, generó una relación con ésta familia, a la que posteriormente le terminó cuidando a sus hijos de 5 y 2 años, su perrita y su mansión en Queenstown. Así la vida lo fue llevando entre más viajes y voluntariados hasta que se conocieron con Maga y ella le transmitió todo lo que sabía sobre House sitting. Así, los hoy housesiteros (si se me permite el término que acabo de castellanizar) profesionales cuidaron su primer casa juntos en Lago Puelo. De ahí pasaron a Australia donde cuidaron 3 casas por casi 9 meses y bueno, el resto es historia…

Además de su interesante web y de su fresca y amena página de Facebook, ellos han escrito la más completa y detallada guía de House sitting en español la cual tuve el placer de leer y aprender todo de ella.

Una vez abrís esa guía te encontrarás con más de 150 páginas de pura magia, a lo largo de las cuales sientes que que los chicos atraviesan el papel, te dan la mano y te acompañan por el camino que te introducirá -y te hará adicto- a éste estilo de vida.

La guia de house sitting en español

Leer en la guía las pintorescas experiencias que vivió Maga a lo largo de estos años es sumamente enriquecedor y ayuda a superar todo miedo que nos tenga frenados, pero lo más valioso es la información minuciosamente detallada (a prueba de tontos podría decirse) que ofrece para sumarse a la movida del House Sitting.

Empezando por  explicar detalladamente qué significa ser un sitter y un owner y pasar por preguntas de introspección para que descubras si House sitting es 100% para vos. Pasando luego información valiosísima sobre cómo encontrar tu primera casa, la forma correcta de buscar casas en la web, consejos sobre cómo crear un perfil atractivo y consejos para que tu carta de presentación sea realmente perfecta y un módulo completo para saber todo lo que significa arribar a tu primera casa. Pero sin olvidar que en algún momento puede que, a la inversa, quieras largarte a viajar dejando tu casa y tus mascotas a un viajero desconocido por lo que también hay todo un capítulo para owners.

Vengo del placard de otro

Como ya conté varias veces, estoy viviendo mi primer experiencia de House sitting que se dio casi por casualidad, porque generamos una relación de mucha confianza con una pareja de canadienses que residen en Costa Rica, y ellos nos ofrecieron quedarnos a cuidar su inmensa propiedad sobre la playa y su casi-humana perra mientras se iban a visitar a su familia por dos meses.

Si bien a mi no me cuesta más que tres días sentirme cómoda en el lugar que habito, es una sensación rara toparte con una casa entera a tu disposición por un tiempo prolongado de la cual podés disponer pero sin adueñarte. Es un carrusel de emociones (y ni te cuento cuando pierdo a la perra de vista por más de 2 minutos y toda clase de pesadillas pasan como ráfagas por mi cabeza!!!) difícil de poner en palabras, pero que Maga y Exe han logrado definir muy bien en su libro.

Soy una gran fanática de las economías colaborativas, siento que nos engrandecen como sociedad y ésta no es la excepción, por eso mi recomendación de que la experimentes en primera persona.

Claro que empezar te llevará tiempo y esfuerzo, pero para eso los tenés a los expertos como los chicos de La Guía del House Sitting, que ya han allanado medio camino para vos y te ofrecen esa sabiduría que sólo dan los años de experiencia a un valor más que simbólico: USD$8,99 (vamos che! que es la mitad de lo que te saldría una noche de hostel en cualquier capital del mundo).

La guia de house sitting en español

 

¿Lo mejor? las ganancias son compartidas entre ellos y otros viajeros que, como yo, los ayudamos a difundir la palabra y crecer como comunidad.

Es muy simple… nos dejas tu mail en el formulario de abajo, te enviamos el enlace de pago por PayPal y apenas lo realizás te llega el enlace para descargar el e-book. ¡No esperes más!

 

2 Replies to “House sitting

  1. Muy buena información Agus! Ya pedí la guía! ✌🙌🙌 Gracias por tu ayuda! Es muy lindo que compartas tantas experiencias para incentivarnos y llenarnos el alma imaginando los destinos a donde pudiéramos ir.

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