Ya casi empacando nuevamente la ropa para volar al próximo destino de Centroamérica en unos días, y me acuerdo que aún me queda una deuda con mis lectores. La Parte I de cómo recorrer Costa Rica por cuenta propia fue muy gratificante, y aquí se va la segunda.

Costa Rica por libre

Se acercaba el final y nos quedaban tres zonas del país por descubrir: La península de Osa y su renombrado Parque Nacional Corcovado, la península de Nicoya reconocida por ser paraíso de surfers experimentados, y la rezagada provincia de Limón, a la que no muchos viajeros se aventuran.

Conocer Corcovado nos interesaba y nos convenía en cuanto a distancia (recuerden, durante éstos casi tres meses hicimos base en Playa Bejuco, Puntarenas) por lo que empecé a hacer las rigurosas lecturas de costumbre, encontrandome con la sorpresa de que durante el último año las normas de éste parque nacional cambiaron haciéndose obligatorio el recorrido con un guía y la adquisición de las comidas en su centro e noche, lo cual hace que el costo de la aventura de dos días ascienda a un mínimo de USD500 por persona… se me contrae el bolsillo de sólo leerlo. Descartado.

Nos decidimos entonces por la opción de viajar a la costa Caribe del país; nos ponemos en contacto con una pareja amiga que vive en las afueras de San José (que dicho sea de paso, merecen todo un post para ellos solos) para invitarlos a sumarse a nuestro plan y acceden muy entusiasmados. Ya que somos cuatro decidimos alquilar un auto en lugar de ir en moto, ya que por aquellos lares las rutas son tan rudimentarias como repletas de camiones.

Cahuita

Muy temprano el sábado (y cuando digo muy es MUY) salimos de la ciudad capital dirigiéndonos al este y con las primeras luces del amanecer nos saluda el volcán Turrialba en actividad, con una suave fumarola de humo y cenizas. Me produce una satisfacción tan inmensa adentro, de esas que me hacen sentir que ya pagaron por el viaje completo.

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El Volcán Turrialba en actividad, las ventajas de madrugar

Lo que sigue hasta llegar a la zona de Cahuita es todo igual de mágico; el viaje se nos extiende por las innumerables paradas fotográficas que el país y su biodiversidad nos obliga a hacer: las cortadas y cañones tupidos de vegetación en los miradores de la ruta que parte por la mitad al Parque Nacional Braulio Carillo, los perezosos alimentándose felices en árboles al margen de la ruta, las aves de todas las formas y colores.

Unos kilómetros antes de Cahuita nos desviamos a Playa Negra, dónde la pintoresca pareja de suizos que nos hospedará en sus cabañas nos reciben entusiasmados. No invertimos más tiempo del necesario en bajar nuestro equipaje y salimos ansiosos para el Parque Nacional Cahuita. Si bien el parque tiene dos entradas, decidimos ingresar por el sector Playa Blanca ya que la entrada es a donación (no por mucho viajar uno deja las argentinidades de lado). Allí los monos congo y los cariblancos se disputaban a gritos la copa de un árbol, las serpientes esperaban estáticas alguna presa, los mapaches hacían toda clase de artilugios para hacerse de comida, una tortuga se debatía entre la tierra y el agua, un manglar se desbordaba y casi no nos deja cruzarle, un tiburoncito asomaba sólo una aleta dejándonos con ganas de más mientras el calor y la humedad nos hacía sudar a mares.

Luego de esos 7 kilómetros de sauna natural esperamos en nuestro alojamiento que caiga la noche porque Markus, el dueño, nos había advertido que el lugar estaba repleto de ranas y serpientes para fotografiar.

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Aprender a hacer fotografía nocturna fue un placer en este estanque lleno de ranas arbóreas amarillentas

De Puerto Viejo a Limón

El segundo día temprano recorrimos senderos entre acantilados de piedra, bosque y mar en Punta Manzanillo, casi al límite con Panamá, y luego en Punta Uva.

Al mediodía teníamos una cita con Baby, un afamado vendedor de comida típica caribeña que monta su puesto los domingos en Puerto Viejo, por lo que organizamos el itinerario completo en torno a él. Las 12 “en punto y sereno” y allí estamos, haciendo nuestro pedido de rice and beans para disfrutarlo con vista al mar.

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Baby y su “turbante de rastas”

Con nuestra gula satisfecha, sólo nos queda volver sobre nuestros pasos hacia el centro del país. La última parada es Limón, en dónde recorrimos su plaza principal mientras un crucero de lujo abría las puertas para que sus pasajeros con cara de desacostumbrados al contacto con la humanidad bajen a tierra firme por alguna fracción de segundos. Una última parada en el puerto mientras veíamos atardecer y un regreso con el corazón contento.

La provincia de Limón me enamoró por el estómago sin dudas, pero lo que me llevo de ella es la calidez y autenticidad de su gente que se las ingeniaron para mantener su cultura viva a través, algo que tanto han perdido los Ticos del resto del país. Espero que nos volvamos a ver pronto.

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Tips y Consejos

Transporte: desde San José hay buses a Limón/Cahuita/Puerto Viejo de Talamanca por al rededor de US$10 por persona (buscar terminal de Transportes Mepe). De lo contrario, los alquileres de auto van desde los US$42 por día. También si el tiempo apremia se puede hacer por aire, aterrizando en el pequeño aeropuerto de Limón.

Alojamiento: la zona tiene un aire muy relajado, con reminiscencias jamaiquinas, y los hospedajes se suman a ello. Desde hostels hasta Airbnbs, todos los alojamientos son típicamente cálidos y rústicos y los precios son bastante más accesibles que en el resto del país. Nosotros, como éramos cuatro decidimos alquilar éste lugar, el cual recomiendo. Recordá que reservando a partir de éste enlace tenés USD$ 39 de regalo en tu primer estadía.

Parque Nacional Cahuita: posee dos entradas, Playa Blanca a donación y Puerto Vargas que cuesta US$5 para extranjeros. En la puerta se pueden contratar guías, pero la verdad es que los animales están tan tranquilos aquí que ni se molestan en esconderse, por lo que no es necesario.

Comidas: los precios son muy parecidos a los del resto del país (por ejemplo, casado con fresco a 3500 Colones) pero los platos suelen ser más abundantes y definitivamente sabrosos. Si te hospedas en un lugar con cocina, hay muchos mercados dónde acceder a mejores precios.

Peligros: lo único de qué preocuparse en esta zona es de la invasión de Ticos de otras zonas del país durante el fin de semana, quienes muchas veces tienen la capacidad de arrasar con todo a su paso.

Imperdibles: Parque Nacional Cahuita, la comida de Baby los domingos, las playas en Punta Manzanillo.

 

3 Replies to “La Vuelta a Costa Rica en 80 días – Parte II

  1. Al fin pude sentarme a leer tus dos post sobre Costa Rica! Cuánta información! Aunque para mi preocupación, ahora estoy en duda si ir para este país. Me entra la duda sobre si va a ser un destino que me conquiste y me sea atractivo. Soy amante por demás de las playas y los paisajes nuevos. Pero leo y pareciera que este país es más sobre parques nacionales y volcanes. Me equivoco?? No quiere decir que no sea bello, solo que me preocupa que no me deslumbre como uno espera al encarar un nuevo viaje.
    Gracias y espero tu opinión al respecto 🙂

    • Vani, me alegra mucho que te haya gustado la información. Efectivamente, los parques nacionales son el fuerte del país y, si bien hay algunos que son en zona de playa, son la minoría. Hay una infinidad de playas en él, desde unas desiertas hasta otras super populares pero si buscas arenas blancas y aguas turquesas, lo mejor es la provincia de Limón, en el lado Caribe. Pero como decís, esas playas no están muy explotadas, no se les saca el provecho que ofrecen ya que el país se enfoca más en el turista norteamericano al cual le encanta el lado del Pacífico en el cual se combinan playas lindas con buenos paisajes y un estilo de vida muy Las Vegas.

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