Casi 60 días en Costa Rica y aún no me senté a escribir sobre ello; no porque no tuviera material narrativo en la galera, sino que porque era tanto lo que estaba viviendo que me costaba encontrar un hilo conductor. Se me ocurrió que la mejor forma para describir a éste país es a través un paseo juntos.

Si lo que quieres es viajar a Costa Rica por cuenta propia, abrí Google Maps y vamos a darle la vuelta!

San José y el Valle Central

Empecemos por Alajuela; a escasos minutos del aeropuerto internacional de San José, ésta pequeña ciudad no tiene nada para resaltar, excepto que es conveniente como base para visitar el Volcán Poas; pero ¡ojo! El clima es muy poco amigo de los turistas allá a los 2708 msnm dónde se encuentra el cráter, y puede que, como a mi, necesites dos subidas en diferentes ocasiones para finalmente poder verlo. Como todo en este país, la entrada al Parque Nacional es cara (USD 15 para extranjeros en enero de 2017) pero la ventaja es que la gente de la guardia es lo suficientemente amable para contarte si vale la pena entrar o no de acuerdo al clima.

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El imponente cráter del Volcán Poás

En Costa Rica todos los caminos conducen a San José, literalmente. Existen muy pocas combinaciones de bus (como se les llama acá a los colectivos) que se pueden hacer para llegar a los lugares más turísticos sin tener que alargar pasando por la capital. A pesar de ello, logramos llegar de Alajuela a Monteverde de una forma más directa, combinando buses en Puntarenas.

Ya en Monteverde, hay que estar preparado para la llovizna, que normalmente alterna con más lluvia, y muy cada tanto un viento despeja del cielo las nubes que la cargan. El pueblo es famoso por sus reservas naturales en pleno bosque nuboso, donde se esconde fauna única entre la niebla; tan única como escurridiza diría yo, ya que difícilmente un ciudadano corriente podrá ver algo si visita alguno de ellos sin un guía. Por lo demás, nada para resaltar, al contrario: al pueblo le faltan varias vueltas al sol para desarrollar infraestructura acorde al caudal de visitantes que recibe.

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Todo lo que pudimos ver en nuestra recorrida a la Reserva Bosque Nuboso Santa Elena, en Monteverde

El común de los viajeros que uno encuentra en Monteverde o bien vienen desde La Fortuna, o bien se dirigirán allí inmediatamente después, y nosotros no fuimos la excepción. Para llegar al pueblo que alberga al famoso Volcán Arenal se puede ir por tierra (viaje de un día completo, combinando buses poco confortables y por camino sinuoso no apto para estómagos débiles, pero muy económico) o por agua cruzando la Laguna de Arenal (versión veloz, popular y con excelentes vistas pero obviamente más costosa).

A éste punto hacía cinco días ya que me encontraba en suelo Tico y estaba empezando a dudar del país que había elegido para pasar tres meses; nada más alejado de la realidad.

La Fortuna es más pintoresco y definitivamente mejor cuidado que todos los pueblos que había visto hasta ahora, pero el clima seguía sin estar de mi lado; el icónico volcán Arenal permaneció cubierto por nubes y lloviznas durante toda mi visita. Por suerte el pueblo tiene varias otras atracciones para disfrutar, como la Catarata La Fortuna y las numerosas aguas termales de todos los tipos, colores y precios para elegir, alimentadas por el subterráneo ardor del volcán.

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El Volcán Arenal escondiéndose tras un colchón de nubes

Playa Bejuco

Desde el frío y la altura del valle central, una loca combinación de medios de transporte nos trajo al nivel del mar, al lugar que sería nuestro hogar: Playa Bejuco, en la provincia de Puntarenas.

El pequeño poblado es un diamante en bruto; sus olas ideales para todos los niveles de aprendices, sus arenas galardonadas por su nivel ecológico, su línea interminable de palmeras costeras repletas de cocos Peronistas accesibles para todos y todas, su calma que atrae a los retirados más retirados y las parejas más relajadas me cautivó desde el principio. Es un destino “off the beaten path” (como se dice en inglés cuando un lugar está fuera del circuito turístico convencional) lo que hace que se mantenga imperturbable al paso del tiempo y con un agradable equilibrio entre la rusticidad Tica y la opulencia de los expatriados que tratan de que sus costumbres primermundistas ganen terreno, pero nunca lo logran del todo.

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La calma imperturbable de Playa Bejuco

Aquí la semana nos encuentra ocupados entre trabajo voluntario, proyectos personales, arena, olas y frutas frescas y los fines de semana nos recibe siempre algún destino nuevo.

El Resto del Pacífico Central

Nuestros anfitriones son una adorable pareja de “Canadienticos” (Canadienses con residencia permanente costarricense) que se nos brindan enteros, superando por goleada el trato inicial que teníamos. Entre los beneficios que no nos esperábamos, el que más felices nos hace es una moto que, cual Ernersto y Alberto en su Poderosa, nos lleva a recorrer el país a nuestros tiempos y antojo.

A bordo de nuestra Katana nuestro primer viaje fue hacia el Parque Nacional Manuel Antonio el cual, tan bello como abarrotado de gente, nos presentó de cara un aviso de que no debíamos olvidar que estamos en un país en vías de desarrollo: terminando nuestra jornada, nos encontramos con que nuestros cascos ya no estaban encadenados a la moto como los habíamos dejado sino que había sido tomados prestados para siempre (¡Que viva la América!). Y no hubo otra opción más que “tarjetear” cascos nuevos y emprender el regreso.

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Prístinas playas en el Parque Nacional Manuel Antonio

Como no nos dejamos asustar fácilmente, los fines de semanas siguientes nos llevaron a otros destinos subestimados de la parte central de la alucinante costa pacífica que amamos uno por uno: Dominical, Uvita y su Parque Nacional Marino Ballena, el Parque Nacional Carara, el río Tárcoles y su show natural de cocodrilos, Playa Hermosa y la infaltable quasi-ciudad de Jacó que tantos sentimientos ambiguos me provoca.

Entre animales exóticos y tomas fotográficas, conocimos a una hermosa pareja de foto-aficionados que recorren su nación, también en moto, en busca de aves para retratar. Ellos nos muestran cada detalle de su país con orgullo y juntos planeamos nuevas aventuras que pronto realizaremos.

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Unas de las ocho especies de Tucanes de Costa Rica alimentándose de bananas

Mientras busco las fotografías ideales para ilustrar estos párrafos, 3 monos cariblancos se aparecen entre el tupido follaje, jugueteando en nuestro patio, corroborando si los plátanos que hace días cuelgan de los árboles ya están maduros y se quedan aquí por varias horas. Raro, normalmente se alejan rápido cuando detectan movimiento humano. Debe ser que ellos se están acostumbrando a nuestra compañía, así como nosotros a la idea de que lo que le falta a Costa Rica en cultura e identidad propia lo compensa en biodiversidad.

Dicen que no se puede tener todo en la vida, pero tal vez es cuestión de saber ver que lo que ya se tiene puede ser todo lo que necesitamos.

Pd: sepan perdonar mis idas y vueltas en la redacción entre primera persona del singular y del plural. Es raro después de tanto tiempo de soledad viajar de a dos y mi narrativa lo revela. No voy a forzar la corrección ya que evidentemente escribo lo que siento, voy a dejar ser esta nueva etapa hasta que nuestros sueños se encuentren a mitad de camino y comiencen a fluir en paralelo.

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Tips y Consejos

Transporte: tanto en San José como en Alajuela Uber funciona muy bien y es muy económico para  moverse dentro de la ciudad. El transporte público es abundante pero poco organizado por lo que hay que preguntar a los locales para viajes urbanos ya que no hay demasiada información formal sobre ello. Para viajes de larga distancia se puede consultar ésta web colaborativa que tiene información bastante actualizada.

Alojamiento: la mayoría de las ciudades nombradas en éste post son los destinos más populares del país y, por lo tanto, los precios son un poco más altos. Nosotros elegimos usar más que nada Airbnb ya que encontramos buenos precios y teníamos descuentos por recomendaciones. El lugar que más recomendamos son las Cabinas EcoVida en Playa Bejuco, ya que es un lugar muy tranquilo a corta distancia de todo. Recordá que reservando a partir de éste enlace tenés USD$ 39 de regalo en tu primer estadía.

Parques Nacionales: Tanto P.N. Volcán Poás como P.N. Manuel Antonio son los más visitados del país así que debes estar listo para abonar USD 15 por la entrada y encontrarte con una multitud (atención con Manuel Antonio al cual no se puede ingresar comida envasada, sólo frutas y sándwiches y está cerrado los días lunes por motivos de conservación). El P.N. Carara cuésta USD 10 por ser menos popular pero es, a mi parecer, mucho más recomendable que las reservas naturales en zonas de bosque nuboso ya que las posibilidades de avistar animales son casi aseguradas por el buen clima. El P.N. Marino Ballena es un diamante en bruto, la entrada para extranjeros cuesta USD 12 y se consiguen tours para hacer snorkel en el arrecife de coral protegido por buenos precios.

Comidas: los precios en la costa Pacífica son un poco más elevados (por ejemplo, casado con fresco desde 3500 Colones) pero si te hospedas en un lugar con cocina, hay muchos mercados dónde acceder a mejores precios.

Nuestro restaurante preferido: Los Almendros, en Esterillos Oeste, el cual amerita de por sí el viaje a éste pueblito que no tiene mucho más para ofrecer; el mejor sabor de la comida Caribe en fusión con algo de asiática…atmósfera íntima y relajada atendida por su dueña que está en cada uno de los detalles lo cual se disfruta y se refleja en las 275 reviews al día de la fecha que lo puntuan con 5 Estrellas en TripAdvisor.

Peligros: en la zona de Quepos y Manuel Antonio se reportan robos con bastante frecuencia pero sin violencia (de hecho a nosotros nos robaron los cascos de la motocicleta). En el resto de las zonas mencionadas tener las precauciones normales: cuidar tus pertenencias en el transporte público, no hacer alarde de objetos de valor o tecnología de puta en la calle.

Imperdibles: Los Parques Nacionales Marino Ballena en Uvita y Manuel Antonio en Quepos y , sin lugar a dudas, el Restaurante Los Almendros en Esterillos Oeste.

5 Replies to “La Vuelta a Costa Rica en 80 días – Parte I

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